Tras la crisis económica global por la que venimos padeciendo todos los países del mundo desde ya hace varios meses, la banca se ha vuelto un tema con el que todos tratan con cautela, y muchos otros prefieren simplemente evadir.

Con la crisis vino el desempleo. Las tasas de desempleo se han elevado en distintos países, básicamente porque muchas empresas están muy endeudadas y deben concentrarse en el personal sumamente necesario, y por otro lado muchas otras empresas quebraron y sus empleados, con ellos.
Bien sabemos que estas crisis tienen un tiempo determinado y luego la economía resurge, al igual que pasó en los años 30 de la “Gran Depresión” en Estados Unidos, y luego en los ochenta con una de las primeras crisis petroleras. Algunos expertos son optimistas y nos dicen que la situación “ya pasará”. Pero en la actualidad, que nos vemos en una realidad en la que los bancos cierran, o se fusionan, que las casas hipotecadas están siendo recuperadas por las entidades financieras debido a que las personas no están cumpliendo con sus préstamos, no podemos respaldarnos en el hecho de que la crisis “ya pasará”. Anteriormente nos sentimos más confiados debido a que podíamos acudir al crédito bancario o a las tarjetas de crédito para poder acceder a algunas cosas que nos eran muy difíciles si decidíamos ahorrar hasta adquirirlas. Sin embargo, es difícil pensar que en este momento un banco quiera darnos un crédito u otorgarnos una tarjeta. Pues, si es que compartimos esa idea, ambos estamos equivocados.

Los bancos han sufrido una baja en las actividades dentro de los mismos porque las personas están temerosas de lo que pueda pasar más adelante; los bancos no se encuentran en diferente situación. Las entidades financieras tienen la necesidad de mantenerse, por lo que han optado por ofrecer tarjetas de crédito a cuanta persona califique. Aquellos que han sido cuidadosos con su crédito y lo han mantenido bien en los últimos años, podrán apreciar que los bancos y entidades financieras están haciendo lo posible por conseguir darles una tarjeta de crédito. Muchos, que antes no podían acceder a una por la rigurosidad del sistema, se verán alborozados por este giro en el mundo de la banca personal. Sin embargo, cabe advertir a aquellos que ahora ingresan por vez primera al sistema crediticio, que deben tener mucho cuidado, pues las tasas de interés de las tarjetas han subido sustancialmente, así como los porcentajes de los pagos mínimos y las moras por pagos atrasados.